ABC Sexología | La hora de la mujer madura

La hora de la mujer madura

Culturalmente, la menopausia es vista como el final de la vida sexual de la mujer. De este modo, se tiene una concepción muy negativa de este periodo como una etapa caracterizada no sólo por la pérdida de la capacidad reproductiva, sino también por la pérdida de la feminidad, de la capacidad de seducir, de sentir deseo y placer.
Por ello, no es raro que las mujeres esperen con temor este momento. Los mensajes negativos acerca de la menopausia no dejan apreciar las ventajas que entrañan ésta etapa de cambios.

La Dra. María Pérez, en un artículo publicado para Las Provincias (28 de Junio de 2012) da una vuelta a la peyorativa concepción de la menopausia para describirla como una oportunidad de descubrimiento y de enriquecimiento personal y sexual; donde la calidad de vida y la sana imagen corporal son fundamentales.

La hora de la mujer madura
La menopausia en sí misma no tiene un impacto negativo significativo en la respuesta sexual de las mujeres. Así lo corroboran recientes estudios publicados en la revista ‘Journal of Sex Research’. Incluso muchas refieren una mejora de su vida sexual a lo largo de los años.
En nuestra experiencia clínica hemos podido constatar cómo muchas mujeres consideraban el final de la menstruación como una liberación y se sentían sexualmente más preparadas que en otras etapas. Es comprensible si entendemos que la conducta sexual satisfactoria requiere de un aprendizaje y está modulada por variables externas. La menopausia marca la transición del periodo reproductivo al no reproductivo.
La visión de la sexualidad centrada en la reproducción llevó a que en determinados ámbitos se considerara la menopausia como el fin de la vida sexual de la mujer. Incluso muchas mujeres la consideraban una liberación del debito conyugal, cuando el sexo, privado de su dimensión placentera, se justificaba por el deseo o la obligación de traer hijos al mundo. Y es que, a veces, se confunde la menopausia con el climaterio.
La primera hace referencia a la última menstruación y el segundo (pre-menopausia) es el periodo de transición, que se puede prolongar durante años, y que va asociado a una disminución en la producción de estrógenos y de la ovulación. Los cambios hormonales del climaterio, particularmente la reducción de estrógenos, están asociados a manifestaciones fisiológicas como sudoración, cambios de humor, sequedad vaginal, etc., y contribuyen a la leyenda negra de la menopausia asociándola a la pérdida de la feminidad y el inicio de la senectud y el fin de la vida sexual.
Sin embargo, esta estapa no parece tener tantas desventajas. Muchas mujeres refieren su juventud sexual como una etapa de inseguridades y preocupación por el miedo al embarazo. Por otro lado, la llegada de los hijos no favorece la dimensión sexual, sobre todo si el rol materno es excesivamente dependiente y acaparador. La presión culmina con la intensidad laboral propia de esa etapa y las dificultades para responder a los distintos roles: esposa, amante, madre, trabajadora competente y abnegada ama de casa. El síndrome de ‘super woman’ puede hacer estragos en la vida sexual de las mujeres jóvenes.
En la menopausia, la mujer se siente bastante más segura y libre, los hijos son más independientes y a esa edad las aspiraciones laborales ya no ejercen tanta presión: se viven de otra manera. Por otro lado se siente más afirmada sexualmente al haber aprendido a disfrutar de su cuerpo. Un estudio de la Duke University en Estados Unidos señaló que el 72% de las mujeres mayores de 40 años tienen más facilidad para conseguir el orgasmo que cuando eran jóvenes. Ciertamente, hablamos de mujeres que han tenido un desarrollo psicosexual satisfactorio y que tienen una razonable calidad de vida.
La imagen corporal y la calidad de vida sí son unos factores determinantes también en esa época. Las relaciones entre la imagen corporal y los cambios sexuales en mujeres de mediana edad nos aporta claves muy interesantes: las mujeres de mediana edad que se sienten mejor con su aspecto físico, que se perciben más atractivas, tienen una vida sexual más satisfactoria en cuanto a la sensación subjetiva de placer, número de orgasmos y encuentros sexuales, independientemente de si han llegado o no a la menopausia. Esta no es un factor importante para su satisfacción sexual.
La influencia del contexto
Esto concuerda con un estudio en el que se entrevistaron a mujeres para examinar cómo los contextos sociales pueden afectar a su percepción de la menopausia y el significado de esas experiencias. Según las conclusiones del citado trabajo, la mayoría de las mujeres consideraron la menopausia como intrascendente, y refieren otros eventos propios de esa edad como más importantes y estresantes para ellas. Si bien es verdad, que algunas mujeres influidas por contextos culturales y médicos perciben más los aspectos negativos de la menopausia y la relacionan con un periodo de pérdida.
Las que viven este periodo como algo positivo lo relacionan con mayor experiencia y desinhibición, más tiempo para gozar del sexo, menores responsabilidades maternas, menor temor a quedar embarazada o más facilidad para llegar al orgasmo. Por otro lado también refieren más tiempo para ellas mismas, para realizar actividades y cuidarse físicamente, lo que mejora su autoestima y redunda en su satisfacción sexual.
Las vivencias negativas están asociadas a la disminución del deseo sexual por rutina y por problemas relacionados con la salud, como los efectos negativos de algunos fármacos recetados para combatir problemas típicos de la edad, como por ejemplo la hipertensión y la depresión.
Por otro lado, los efectos psicológicos de la percepción negativa de la menopausia también hay que tenerlos en cuenta. En algunos trabajos se produce confusión en los resultados que asocian la percepción negativa de la menopausia con un empeoramiento de la vida sexual, al no tener en cuenta que, en esa edad, muchas mujeres suelen experimentar otros cambios que sí pueden afectar a su sexualidad, como el estrés, las condiciones económicas, los problemas de salud, la perdida de la pareja o las dificultades para conseguir pareja.
Lo que parece claro es que la menopausia, en sí misma, no tiene ninguna incidencia sobre la calidad de vida sexual. La posible sequedad vaginal se puede resolver muy fácilmente con geles específicos. En cuanto a las dificultades para encontrar compañeros sexuales a esa edad, las mujeres son cada vez más independientes sexualmente. Por último, con respecto al aspecto amoroso y afectivo, también puede abordarlos con más sabiduría en esta etapa.
Con los años, se gana en seguridad lo que se pierde en atractivo físico asociado a la juventud. De hecho muchas mujeres se sienten más atractivas en este periodo que cuando eran jóvenes. De manera que la menopausia no tiene por qué verse como una perdida, sino como etapa de evolución y descubrimiento en la que la vida sexual puede verse favorecida. A estas edades el sentido del ridículo afortunadamente decae y el concepto de atractivo tiene mucha más amplitud y registros. Da gusto ver cómo personas de cierta edad cómo se cuidan y se miman. Mujeres y hombres estupendos que no dejan que el paso de los años les robe la gracia adolescente.
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